Metafísica de santo Tomás de Aquino
Resumen
Desde la escala de los seres neoplatónica por independencia en el obrar, infiere santo Tomás su original y nueva doctrina del ser, que considera el fundamento de la Metafísica. Reconoce que la Filosofía primera, tal como Aristóteles denominó a esta ciencia filosófica, que descubrió y desarrolló, se ocupa del ente, del ente según que es ente. Aprovechando la concepción de Avicena de la existencia, del hecho de estar presente en la realidad, la utilizó para mostrar la necesidad del ser. Para mostrar su realidad, asumió y amplió la explicación de San Agustín del «doble conocimiento» del propio yo, que puede considerarse una precisión del «cogito» de Descartes. Santo Tomás caracteriza al ser con la concepción de Aristóteles como acto y perfección, pero también con la doctrina de la participación de Platón. No son explicaciones opuestas, sino cada una de ellas conduce a la otra. La doctrina del ser permite afirmar la absoluta trascendencia de Dios, y, por tanto, no caer en la «ontoteología», según la acusación de Heidegger a la metafísica occidental. Además, permite probar la existencia de Dios y de algún modo su naturaleza.



