Cuando la ciudad de Valenciennes honraba a los antiguos incas: de la alteridad a la alteración
Resumen
En 1826, la ciudad de Valenciennes, en el norte de Francia, vio nacer una asociación filantrópica que perduraría, con altibajos, hasta la primera mitad del siglo XX. Su nombre, «Société des Incas», reflejaba la moda «americana» que la Ilustración venía promoviendo desde hacía varias décadas. Inspirándose en una famosa novela de Jean-François Marmontel y en otras fuentes más antiguas, los miembros de esta asamblea, algunos de los cuales eran masones, deseaban rendir homenaje a la cultura inca y a su espíritu «progresista», pero al hacerlo cayeron a menudo en un exotismo alejado del objetivo de educar a la población. A través de la lectura de la prensa local y la consulta de los archivos de Valenciennes, este artículo repasa la creación de esta Sociedad, sus vínculos con la masonería, el homenaje rendido al soberano Huáscar y pone de relieve la representación arcaizante que transmitió.



