Valle-Inclán y Oriente: Trasuntos y procesos nuevos (Parte I)
Resumen
En 1916, con temas que hoy siguen candentes, se publica La Lámpara Maravillosa. Ejercicios Espirituales, breve ensayo escrito por Valle-Inclán. Por su lectura, que aumenta o transciende el marco de Aristóteles, resulta obvio que muchas de las principales emociones, visiones e ideas del propio Valle sobre teatro y otras artes, ya se encuentran ampliamente tratadas en obras orientales como especialmente el Natya Sastra (aparecen al menos desde el siglo VI a.C) así como en otros antiguos textos relacionados no sólo con las artes (principalmente música, danza, poesía y literatura) sino con la filosofía o la religión, llegándose a muy altas cotas estilísticas en función de las propias necesidades sociales y políticas a lo largo de la historia. Hoy, con el correr de los siglos y en hibridaciones graduales y cada vez más habituales a cargo de escritores y artistas de Oriente u Occidente, ambas grandes tendencias están ya indisolublemente unidas en nuevas producciones artísticas. Como fuere, a cada cual también el reconocimiento de su originalidad, y Valle-Inclán también en ese punto sin duda destaca; a pesar de lo cual sólo desde hace escasos años empieza a ser más conocido en Oriente, y gracias sobre todo a trabajos de pioneros excepcionales como los de la compañía japonesa KSEC-Act.



